Belo Horizonte

BH: Megalópoli de la provincia de las minas

Márcio Borges

Quien llegue aquí va a ser bien recibido con nuestra cordial hospitalidad y sin ceremonia. Pero también no precisa hacer como el cantante de axé bahíano que en la primera noche que llegó exclamó para todo el Mineirão[1] completamente lleno de Belorizontinos[2], a quienes les encantan esas cosas: Buenas noches, Beó! B.O[3]!!! Si no recordase de aquel menudo crítico de inexorable transformación de paisaje urbano, que era yo mismo, esa santa “inguinorânssia” (ignorancia) me habría asustado más que mi primer gran choque de ciudadano, que ha sido el derrumbe de los fícus de la avenida Afonso Pena para dar lugar a los automóviles y ómnibus, árboles inmensos que poblaron las infancias belorizontinas de los años 50 y 60 con sueños vergeles y verdaderos ecosistemas forestales, en pleno centro de la ciudad de Belo Horizonte.

Hace muchos años ella ganó no sólo esos árboles, sino también una variada Feria Artesanal, que sacude el centro de la ciudad todos los domingos.

Hoy, los árboles que han crecido luego no son tan monumentales como los de aquellos tiempos, pero están allí nuevamente y eso ha sido muy bueno para la Avenida, como la llamamos a Afonso Pena en nuestra intimidad. Hace muchos años ella ganó no sólo esos árboles, sino también una variada Feria Artesanal, que sacude el centro de la ciudad todos los domingos. Un hormiguero de gente desfila entre las barracas de delicias de Minas Gerais, chocandose con las bahíanas[4]con sus vestidos típicos vendiendo sus acarajés[5], estatuas vivientes pidiendo una moneda, esculturas a la venta en todos los soportes, piedra pomez, madera, alambre, juguetes, ropas, muebles, platerías, hierbas medicinales, instrumentos musicales, pilas y electrónicos.

Feira de Artesanato da Avenida Afonso PenaEl movimiento se extiende por dentro del Parque Municipal. Los puentecitos que atraviesan el lago, el pequeño coro art-nouveau, los barquitos a remo, el parque con juegos y los árboles seculares dan un visual placentero, diversión y sombra para quien procura este tan democrático y accesible refugio, a pocos pasos de una multitud, es difícil imaginar más allá de aquella espesa empalizada de verde y agua.

El Pálacio das Artes (Palacio de las Artes), joya del parque, es uno de los lugares más agradables del centro de la ciudad. La presencia diaria de jóvenes estudiantes de arte, las elegantes temporadas de óperas, los shows musicales más concurridos, las galerías de exposiciones, el café, el matorral verde, todo en el PA honra el nombre de su mentor más ilustre, Alberto da Veiga Guignard, nuestro Matisse que ha dado clases allí y perpetuó obras-primas en la vecina Ouro Preto, ciudad que ningún visitante de Belo Horizonte debe dejar de conocer, tan linda y cerca que está.

Outro Preto (MG)

Y vagando por la calles y aceras de piedras, las decenas de iglesias barrocas y los puntos turísticos de esta Vila Rica, es inevitable no ir hasta Mariana, a menos de veinte minutos de distancia de la plaza Tiradentes. Y ahí el neo-mineiro[6] habrá conocido dos de nuestros mayores tesoros históricos. Si quisiese más tres, vuelve a tomar la BR-040, una hora y poco en carro, pasa por Congonhas, ciudad de los famosos profetas de Aleijadinho[7], y luego allí ya estará en São João Del Rei y Tiradentes, ciudades geminadas por el genio barroco de los mineros.

De vuelta en Beagá[8], un cafecito en la Plaza Sete, frente a su modesto pero honrado obelisco, más conocido con el apodo de Pirulito de la Plaza Sete. Es verdad que está allí hasta el día de hoy, clavado en el medio de la Avenida, como marco eterno de la ciudad, pero está allí porque volvió, después de haber sido arrancado y replantado en la plaza de Savassi, donde, nadie sabe ciertamente porque, ha pasado un tiempo.

Savassi ha visto con bastante alivio el pirulito errante volver a su lugar en la Praza Sete, pero el tiempo intentó colocar en aquella placita del barrio, cuyo principal atractivo era el delicioso aroma de pan nuevo de la extinta Panadería Savassi, comercios, grifes, mujeres, modelos, tiendas y restaurantes más frecuentados y sofisticados de Belo Horizonte. El metro cuadrado más caro de la capital, o uno de los más caros. En una de sus esquinas, el gran cronista de Savassi, el fanático atleticano Roberto Drumond, está parado allí hace años, como queriendo cruzar la calle, inmortalizado en bronce.

Beagá aún conserva en varios lugares, escondidos entre los rascacielos, calles repletas y vías expresas, cierto aire de una Paris provinciana.

Beagá aún conserva en varios lugares, escondidos entre los rascacielos, calles repletas y vías expresas, cierto aire de una Paris provinciana. Los metales trabajados, las escalinatas monumentales y los cristales del Palácio da Liberdade (Palacio de la Libertad) están presentes hasta hoy en la memoria del visitante ese aire parisino. La propia Praça da Liberdade (Plaza de la Libertad), con su simetría de las Tuilleries y sus edificios neoclásico, da un guiño a ese parentesco. Quien anda por el centro de la ciudad con un mirar atento, verá algunas marcas europeas que aún restan en case-rones, esquinas históricas y otros monumentos casi anónimos desafiando el tiempo.

Muchas cosas no tuvieron la misma suerte. El campo de América, por ejemplo, el famoso Estádio da Alameda, ya hace bastante tiempo que es un supermercado. Los más jóvenes ni saben de eso. En compesación, el antiguo campo do Sete – Estádio Independência (Estadio Independencia) – está quedando cada vez más lindo y bién conservado, en lo alto del Horto. El Mineirão, palco de inolvidables duelos entre Galo X Cruzeiro[9], escenario donde desfilaron crackes como Reinaldo y Tostão, Cerezo y Dirceu Lopes, también está pasando por una extensa reforma que lo preparará para las emociones de una Copa del Mundo.

Igreja São Francisco de Assis PampulhaPero Pampulha aún está allí, firme y fuerte, linda, con su enorme laguna, las obras famosas de Niemeyer, la Iglesia, la Casa do Baile, el Yate Club, el antiguo Casino (hoy Museo de Arte de Pampulha), uno de los paseos más agradables y visita  imperdible hasta para nosotros mismos, habitantes de la ciudad. Quien vive aquí sabe que dar un paseo por el Zoologico también es diversión garantizada. Es una belleza de zoologico. Así como también es diversión garantizada visitar la noche de Santa Tereza y sus decenas de barcitos, donde tocan música en vivo, balada hasta de madrugada y buenas conversaciones en “mineirês”[10]: “ce sá sês ônbus pas na savás?”, que traducido para el brasileño (portugues) querría decir: “¿tú sabes sí este ómnibus pasa por Savassi?” o en una gasolinera: “qué qui ói u ói? En brasileño: “¿quiere que mire el óleo?” Y la respuesta del belorizontino detrás del volante: “Ói u ói aí, uai.”

Santa Tereza tiene tradición musical, es la cuna del Clube da Esquina[11] y patrimonio cultural de la ciudad, así también como el bar de Bolão, abierto las 24 horas del día para todos aquellos que aprecian una cerveza bien helada y un suculento plato de macarrones. Mejor pan con huevo. O mejor: hígado con jiló (berenjena escarlata), en el Mercado Central, el epicentro de la minería que sacude y estremece las calles de esa nuestra paradoja Beagá.

Megalópoli con aire de provincia, dos millones de habitantes que se tartan de “ce”. Lugar que basta seguir una hora hacia adelante en cualquier dirección para ya estar en el medio del jardín más fantástico y folclórico. Quien quiera ver hasta donde va este Belo Horizonte, suba al último piso de la torre panorámica del Alta Vila. Verá entonces como estamos perdidos como cáscaras de nueces en medio de un mar de montañas.

Notas al pie

[1] Oficialmente, El Estádio Governador Magalhães Pinto, Estadio de Belo Horizonte.
[2 Habitantes de Belo Horizonte.
[3] B.O. son las iniciales de Reporte de la Policia.
[4] Mujeres del Estado de Bahía.
[5] Una típica torta de Bahía hecha con frijoles o judías y camarones, frito en dendê (aceite de palma).
[6] Nacidos en el Estado de Minas Gerais.
[7] Antônio Francisco Lisboa: (1730 o 1738 – 1814) fue un escultor y arquitecto nacido en el Brasil colonial, conocido por sus obras en diversas iglesias de Brasil.
[8] Apodo con que se conoce a Belo Horizonte.
[9] Los dos principales equipos de fútbol de Minas Gerais.
[10] Forma peculiar de hablar las personas de Minas Gerais en el que las sílabas átonas se omiten.
[11] Artistas de la música Brasileña colectiva que se inició en Minas Gerais