Recife

Recife tantos

Ronaldo Correia de Brito

Praia de Boa ViagemDe la playa de Boa Viagem (buen viaje) al barrio de Apipucos, donde Gilberto Freyre escribía acostado en una hamaca; de Beberibe al sertãozinho[1] de Caxangá, allá lejos donde Manuel Bandeira ha tenido su primera inspiración; de Poço da Panela al Forte das Cinco Pontas, donde fuzilaron Frei Caneca porque ningún verdugo aceptó ahorcarlo; de los morros de Casa Amarela a los manglares del Pina, territorio beat de Chico Science, Recife se revela durante quinientos años en la luz fuerte de los días. Luz andaluza que nunca largó los ojos y el recuerdo de João Cabral de Melo Neto, uno de los tantos poetas que lo ha cargado en el alma. Luz sin mantones ni tregua, apagandose apenas cuando a la noche la ciudad duerme y soñando, al sonido de una triste melodía de bloques de carnavales.

Recife se deja ver solamente por quien camina a través de él, investigando capas de la historia en calles estrechas, puentes, conventos y plazas, en los mercados y fuertes.”

Recife se deja ver solamente por quien camina a través de él, investigando capas de la  historia en calles estrechas, puentes, conventos y plazas, en los mercados y fuertes. Influencias románicas, gotica, renacentista y mora se revelan en la arquitectura que los portugueses trajeron para los trópicos, reproduciendo los mismos caseríos, casas e iglesias del reino, en el vasto imperio colonial. Se puede andar por las calles llenandose los ojos de barroco, neoclásico, ecléctico, art nouveau y art déco, mezclados en medio del caos urbano, con lo moderno acrecentandose los paisajes inventados por el hombre en el transcurso de los siglos.

Recife parece más un amontonamiento de islas: São José, Santo Antonio, Ilha do Leite, Ilha do Retiro, Boa Vista, Madalena, y el propio Bairro do Recife (Barrio de Recife), conocido ahora por Recife Antigo (Recife Antiguo), donde la ciudad se ha fundado casi al mismo tiempo que Olinda, en los principios de la colonización portuguesa, con el nombre simple de Povoado dos Arrecifes (Poblado de los Arrecifes).

Olinda (PE)

El río inventarió la tierra firme, la repartió en pedazos que los puentes unem en una costura esparcida. Las aguas del Capibaribe y de los manglares se expandían en tantos alagados y tierras llanas que Recife precisó ser robado al río y al mar, por medio de cubrimiento con tierra que lo convirtieron habitable. Los holandeses ocuparon la ciudad y se sintieron en casa en las tierras bajas, llamandolas ciudad Maurícia, en homenaje al conde invasor Maurício de Nassau.

Por las aguas del Atlántico, llegaron Neerlandeses, franceses, alemanes, negros, judíos, católicos y protes-tantes, que se juntaron a los nativos. Durante muchos años se hablaba en Recife todas las lenguas vivas de Europa y varias de Africa. En la Sinagoga de la antigua Rua dos Judeus (Calle de los Judíos), actual Rua do Bom Jesus (Calle del buen Jesus), primera de las Américas, se estudió y se escribió hebreo.

Ponte Maurício de Nassau

En los barrios de São José, Santo Antonio y Boa Vista los ojos se llenan con el río Capibaribe y los puentes, las casas de la Calle Aurora, la Plaza de la República, el Teatro de Santa Isabel, el Palacio del Campo de las Princesas y el monumental Palacio de Justicia. Todo en medio de las aguas, como si Recife fuese una Venezia brasileña también condenada a terminar sumergida. En la ciudad que los pernambucanos llaman masculinamente de el Recife, en cada esquina se tropieza en el pasado, a veces sombrio y galopín, cobrando de la memoria de los vivos que nunca lo olvidan.

En ese Recife de siglos y embrujado, la misma brisa marina que barría fortalezas y cañones aún nos acaricia el cabello. Las mismas campanas que sonaban en lo alto de las torres, testimoniando las horas, todavía marcan el tiempo. Y cuando la noche cae sobre los puentes y sobre las viejas calles, con sus pasos con remordimiento, alegría o miedo, recordamos los mártires de la Revolución de 1817 y de la Confedereción de Ecuador, tumbados con sus sueños literarios, que apenas los poetas rememoran.

En el litoral y en la selva, en el Agreste y en el Sertão, en casas grandes, senzalas[2], cañaverales, ingenios, haciendas, corrales y pastos, el caldo de la mezcla de indios con negros y blancos ha sido revuelto en tachos de cobre y cacerolas de barro, surgiendo el color moreno y mestizo de lo que tanto nos enorgullese.

Bonecos gigantes para o Carnaval

Tal vez sea de ese tan exitoso mestizaje la riqueza de la culinaria pernambucana, abundante en cocadas[3], baba-de-moça[4], bolo Souza Leão[5], pé-de-moleque[6], munguzá[7], tapiocas, alfenins[8], bolo do rolo[9], peixadas, cozidos, fritadas de mariscos, sururu[10], y el milagro culinario de la carne-de-sol[11].

Y en medio de la apariencia antigua de Recife, al dorado barroco de las iglesias, del barro al andén, muchachos arrancan estridencias de guitarras y, sintonizados, se conectan en el futuro.

Y más rico aún son los ritmos musicales y los bailes: la ciranda, el coco, el baque virado do maracatu nação, la marcha de bloco, las todas de cavalo-marinho, las marchas de la ursa, las sambadas do maracatu rural, los toques dos caboclinhos, el frevo de calle, el frevo canção[12], transbordantes de euforia en carnavales y fiestas juninas[13].

Ruedas de bailes en las noches, en patios, terrenos y tribus. Los cirandeiros[14] giran, giran, giran oyendo el golpe de las olas del mar.

Ó cirandeiro, ó cirandeiro, ó
La piedra de tu anillo brilla más que el sol.

Baten maracatus, saltan bailarines de frevo, giran cavalos-marinhos, trinan gaitas de caboclinhos.

Y en medio de la apariencia antigua de Recife, al dorado barroco de las iglesias, del barro al andén, muchachos arrancan estridencias de guitarras y, sintonizados, se conectan en el futuro.

Notas al pie

[1] Disminutivo de sertão, región del Nordeste de clima semiárido.
[2] Grandes alojamientos en donde vivían los esclavos de los ingenios y haciendas de Brasil.
[3] Dulce hecho a base de coco
[4] Dulce preparado con yema de huevos, leche de coco y caramelo de azúcar.
[5] Torta de mandioca, leche de coco, azúcar, manteca y huevos.
[6] Dulce hecho con azúcar negra y maní tostado.
[7] Alimento ritual hecho con granos de maíz blanco o verde, azúcar y leche.
[8] Dulce de origen árabe hecho de masa de azúcar blanca y dura y aceite de almendras dulces.
[9] Torta típica de Pernambuco, a base de harina de trigo, azúcar, huevo y manteca, enrollada, tradicionalmente, com relleno de guayaba.
[10] Mariscos pequeños
[11] Método de conservar la carne colocando sal y dejandola secando al sol.
[12] Ritmos y bailes típicos del estado de Pernambuco.
[13] Fiesta que tiene como origen las fiestas de los santos populares de Portugal.
[14] Bailarines de ciranda, un tipo de baile y música de Pernambuco.