Rio de Janeiro

Rio fulminante

Armando Freitas Filho

La ciudad se abre como un periódico: flash flã[1] flagrante en la hoja que el viento lleva, en el grito impreso que vuela, en la voz, con un títulado: LUCHE EN EL AIRE, cruzando los caminos de la avenida, bajo la pasión del sol, y de las montañas teatrales cercando, con grandes gestos de ópera, la ciudad. El primer rascacielo ha sido la piedra del Pão de Açúcar (colina del Pan de Azúcar): monumento donde el mar se amarra. El matorral crece en el pedestal y el abrazo de la bahía completa el escenario – lugar común – lo que ya estaba escrito por los cronistas lapidarios y por mí, casi con las mismas palabras.

Pão-de-Açúcar

Todo el cielo es anónimo, aunque las tarjetas postales intenten encontrarlo. Este aquí está sobre las olas dibujadas, piedra por piedra en la acera del litoral. Un diagrama, en blanco y negro del movimiento del mar de frente, como si fuese un pedazo de filme antiguo: un día de mil novecientos cincuenta en Copacabana, Océano Atlántico.

Lleve una serena como recuerdo, en vivo, mojada de sudor, pero si no pudiere, lleve su piel sin pudor, o un video del mar donde ella vive y espuma. Donde la ola de su cuerpo, capturada en flagrante, toma impulso y alcanza, antes de quebrar, todo bajo la mirada del sol. Leer en la arena, en la revista del domingo, que quedó para atrás, al final de la tarde, que la playa es la permanente risa del mar. Ver más fotos, en las páginas pasadas, los mismos cocoteros que aquí presiento, en orden unida, perfilados, centinelas- estáticos y estéticos- de frente al horizonte. E impresa en el cielo, la Pedra da Gávea (Piedra de la Gávea),  Dois Irmãos (colina Dos Hermanos), donde pasan y posan innumerables nuves, que son falsos ángeles desarmandose.

Leer en la arena, en la revista del domingo, que quedó para atrás, al final de la tarde, que la playa es la permanente risa del mar.”

El círculo gris ciñe el campo de juego: cinto de hierro, abrazo de piedra. Curvas calculadas en el cemento: crudas marquesinas marcadas, las rampas se preparan. Rimas, ritmos, rumbos rodean el estadio estático a la escucha: elipse sin lapsus, gradas granuladas en concreto armado. Plantadas a plomo, las multitudes aturden, las hinchadas en un impresionante alboroto, en un caos de gritos, en una batalla de brazos, banderas y bocas, desplegadas, abiertas. El césped se rasga, se encienden las tribunas con el balanceo ágil de las banderas con cada situación del partido, generando un gesto, un grito – gol! Todo, entonces, es un Maracanã[2] sin el día de mañana: susto de montaña, detalle del mar muriendo – el sol desapareciendo.

Arcos da Lapa

Aquí, en esta ciudad muy leal etc., donde aciertan los sanos y los santos, en los días normales de los barrios marginales, escribo en todos los sentidos. Y con todos ellos, es mi oficio, lucho por un lugar al sol, en la playa llena y un domingo, aunque me pueda quemar. Pero quien salió en la lluvia es para dejar – vale lo escrito y lo escupido – como es costumbre en este lugar, lo dicho por lo no dicho.

La ciudad me rinde mil montañas, el mar, que de tan omnipresente, no es más visto, ni la bruma, sentida.

Apoyado en el cielo, el Cristo, cercado de antenas de TV, firma en cruz, todas las hojas del paisaje, autentifica el panorama, El Corcovado, sobre esta bahía que también abre los brazos, y es la pasión de los Fuertes, y que solo un pintor del domingo, apoyado en el paredón de la Urca[3], sabrá retratar en colores verdaderos, el amanecer y el atardecer arrebatados, que por aquí aún se realizan, antes que alquilen hasta el mirar de este lugar y construyan una torre, un edificio – ad infinitum.

La ciudad me rinde mil montañas, el mar, que de tan omnipresente, no es más visto, ni la bruma, sentida. El cielo pasa de forma abreviado, el corazón para bajo el sol obligatorio, que continua latiendo hasta el suicido de cada día, de todos los colores, en la noche, donde mueren estrellas trazadas, en el palco armado para la luna.

Notas al pie

[1] Término utilizado de la creación de un cliché de um periódico que tenía las características de un pastel o budín. (flan en español)[
[2] Oficialmente Estádio Jornalista Mário Filho, es un estadio al aire libre en Rio de Janeiro.
[3] Una colina más pequeña junto al Pan de Azúcar (Morro da Urca) en Rio de Janeiro.