São Paulo

São Paulo de la garúa, de todos y de nadie

Ná Ozzetti

“São Paulo, tierra de la garúa”. En la infancia llegué a conocerla, garúa fina y constante. Y de la infancia cargo tantos otros recuerdos y referencias que hasta hoy me emocionan. Hoy ya no hay más garúa, pero las referencias se conservaron y se multiplicaron. La ciudad creció conmigo, “erguendo y destruyendo cosas bellas”, especialmente su propia naturaleza.

Centro de São Paulo

Me imagino como habrán sido originalmente el Vale do Anhangabaú (Valle del Anhangabaú), las aguas barrosas del Ipiranga (cuyas “margenes plácidas” han oído el grito de independencia del Brasil), el lecho del río Tietê y sus grandes extenciones de tierras, las perdices que habitaban y dieron nombre a mi barrio, con sus canales y riachuelos.

En la más remota de mis memorias, en época de navidad. Mi padre nos llevó al centro de la ciudad para ver las calles y edificios decorados con luces. Adentro de una tienda se oía “Trem das Onze” (Tren de las Once) de Adoniran Barbosa, interpretada por el grupo “Demônios da Garoa” (Demonios de la Garua) (vean como la garúa inspiraba). En aquel momento de pura magia, me dejé llevar por la cadencia melódica y armónica, por los instrumentos, el canto, y por el personaje de la canción, que vivía en Jaçanã y no podía perder aquel tren, pues era hijo único y su madre no dormía hasta que él no hubiese llegado. Hasta hoy no conozco el barrio Jaçanã, pero soy íntima de él por causa de la marca dejada por la canción, como a muchos brasileros.

Avenida Paulista

Adoniran también me presentó el Bexiga y el Brás de los italianos, árabes y judíos en armonía, y tantos otros lugares y situaciones típicas de São Paulo. Muchos otros músicos y compositores enriquecieron mi visión poética de esta ciudad.

Paulo Vanzolini me mostró puntos en el centro de la ciudad, como la Plaza Clovis y la Avenida São João. Itamar Assumpção deliró en el Vão del MASP y en el Trianon, en “Sampa Midnight”. Luiz Tatit realizó un verdadero tour urbano en “Esboço”. Eduardo Gudim ha traído el lirismo a la Avenida Paulista. Y Rita Lee, muy bién descubierta por el bahíano Caetano Veloso, es la São Paulo completa, traducida en persona, obra y espíritu.

São Paulo es de todos y no es de nadie, ni de los propios paulistanos. Ciudad mutante, ella toma su rumbo propio, más allá del alcance y dominio de sus habitantes.”

São Paulo es de todos y no es de nadie, ni de los propios paulistanos. Ciudad mutante, ella toma su rumbo propio, más allá del alcance y dominio de sus habitantes.

São Paulo siempre ha tenido el don de acoger las personas que vienen de los más diversos puntos del Brasil y del mundo. Personas que han prosperado, sirviendo a la ciudad y sirviendose de ella. Y São Paulo ha sabido, como pocas otras ciudades en el mundo, digerir, misturar, fermentar y multiplicar estas culturas diversas y únicas, generando sus propios conocimientos, sabores, ideas, conceptos, ingeniería de gran porte, monumentos y obras de arte.

Todo eso ha sido comprendido, o intuido, por los moder-nistas, y traducido genialmente en su Manifiesto Antro-pofágico, redactado con maestría poética por Oswald de Andrade. “Solo me interesa lo que no es mío”. Ley del hombre. Ley del antropófago.”

Todo eso vino a mí, aún en la infancia, bajo la fina garúa de São Paulo, a través de la fascinación por las músicas y canciones, en todas las formas, incluyendo marchinchas, sambas, baladas y hasta himnos de fútbol. Fueron las canciones que inagurarón São Paulo en mí, por las obras de sus creadores.

MASP

A través de las canciones que citan, sugieren o anuncian anticipadamente las riquezas y cosas bellas de esta ciudad, yo podría trazar un itinerario turístico, un guía cultural, o un panorama gastronómico. En este itinerario tendrían lugar garantizado, para mí, el parque de Ibirapuera, con un proyecto paisajístico original de Burle Marx y arquitectónico de Oscar Niemeyer conteniendo obras como la Marquise, el Auditório de Ibirapuera, la OCA, el Planetário, el prédio de la Bienal, además del MAM ( Museo de Arte Moderna) y también el Monumento a las Banderas, de Victor Brecheret. Una visita al MASP (Museo de Arte de San Paulo) y al SESC Pompéia, dos obras de la arquitecta Lina Bo Bardi. Un paseo los sábados en la feria de la Plaza Benedito Calixto y otro los martes y viernes por la mañana en CEAGESP para conocer una variedad casi infinita de plantas. Una caminata a pie por la Avenida Paulista. En el viejo centro, el Museo de la Lengua Portuguesa, Vila Madalena la Pinacoteca del Estado, la Sala São Paulo y el Mercado Municipal. Las pizzerias del Bexiga, los bares del Brás, los restaurantes árabes, los colores y sabores del barrio Liberdade, los bares de la Vila Madalena, además de las cantinas italianas esparciadas por la ciudad. En el Estadio Pacaembu, el Museo de Fútbol y las dísputas fútbolisticas, ampliando la visita a los estadios Morumbi y Parque Antártica, además del historico Vila Belmiro en la ciudad de Santos.

Yo sé, sin embargo, que cada habitante y cada visitante tendrá su itinerario propio (…)”

Yo sé, sin embargo, que cada habitante y cada visitante tendrá su itinerario propio, sus refencias afectivas, sus lugares emotivos y fascinantes. Solamente la unión imaginaria y casi inconcebible de todos estos guias e itinerarios particulares sería capaz de expresar la riqueza dinámica y las infinitas facetas de mi ciudad natal.

Notas al pie

Adoniran Barbosa: Trem das Onze, Um Samba no Bexiga, Samba do Arnesto, Saudosa Maloca, Coríntia (meu amor é o timão), Viaduto Santa Efigênia, etc. Eduardo Gudin/J. C. Costa Netto: Paulista. Itamar Assumpção: Sampa Midnight, Venha pra São Paulo, São Paulo é outra coisa, etc. Luiz Tatit: Pro bem da cidade, Esboço, etc. Mário de Andrade: Garoa do meu São Paulo, Paulo Vanzolini: Praça Clovis, Ronda. Passoca: Sonora Garoa. Premê: São Paulo, São Paulo. Rita Lee: Vírus do Amor, As minas de Sampa, etc. Tom Zé: São Paulo, meu amor, A briga do Edifício Itália e do Hilton Hotel, Corinthians, Hino do centenário, Augusta, Angélica e Consolação. Zé Miguel Wisnik: Inverno (Anhangabaú da Felicidade).